El juicio de los 7 de Chicago (2020): Una película basada en uno de los casos más polémicos de Estados Unidos
Dirigida y escrita por Aaron Sorkin, esta película de 2020 cuenta con un elenco de primera línea, incluyendo a Eddie Redmayne, Sacha Baron Cohen, Mark Rylance, Frank Langella, Joseph Gordon-Levitt, Jeremy Strong, John Carroll Lynch, Alex Sharp, Yahya Abdul-Mateen II, Michael Keaton, Ben Shenkman, J.C. MacKenzie y Noah Robbins, entre otros.
La historia narra el famoso caso judicial conocido como El juicio de los 7 de Chicago, uno de los procesos más mediáticos y controvertidos en la historia de Estados Unidos. Originalmente, eran ocho los acusados, pero Bobby Seale (interpretado por Yahya Abdul-Mateen II), líder del Partido de las Panteras Negras, fue separado del caso pocos días después de iniciado el juicio.
El contexto histórico de la película se sitúa en la década de 1960, en plena guerra de Vietnam. Rennie Davis (Alex Sharp) y Tom Hayden (Eddie Redmayne), líderes de la Organización de Estudiantes por una Sociedad Democrática (Students for a Democratic Society, SDS), organizan una manifestación en Chicago durante la Convención Nacional Demócrata, en protesta contra la guerra y el envío masivo de soldados. Por otro lado, Abbie Hoffman (Sacha Baron Cohen) y Jerry Rubin (Jeremy Strong), representantes del Partido Internacional de la Juventud (Youth International Party, Yippies), lideran un “Festival por la Vida”, un evento artístico que incluía música y teatro con el mismo objetivo: oponerse a la guerra.
David Dellinger, activista pacifista y líder de la organización Movilización para Terminar la Guerra de Vietnam (The Mobe), también viaja a Chicago para unirse a las protestas. Finalmente, Lee Weiner y John Froines, aunque menos conocidos, participan de manera individual en los disturbios. Bobby Seale, por su parte, viaja a Chicago para sustituir a Eldridge Cleaver, entonces jefe de propaganda de las Panteras Negras, quien no pudo cumplir su compromiso de dar un discurso en la ciudad. Sin embargo, Seale no tuvo contacto alguno con los otros acusados.
El filme refleja las tensiones del juicio, especialmente la parcialidad y el racismo del juez Julius Hoffman (Frank Langella), cuya avanzada edad y decisiones arbitrarias generaron frustración tanto en los acusados como en sus abogados defensores, William Kunstler (Mark Rylance) y Leonard Weinglass (Ben Shenkman). Incluso uno de los fiscales, Richard Schultz (Joseph Gordon-Levitt), se mostró en desacuerdo con algunas de sus acciones.
Uno de los momentos más impactantes del juicio fue el trato inhumano hacia Bobby Seale, quien no contaba con abogado porque su representante legal estaba hospitalizado. A pesar de solicitar la postergación del juicio, el juez se negó. Las constantes protestas de Seale, denunciando la violación de sus derechos constitucionales, llevaron al juez Hoffman a tomar una decisión drástica: ordenó que Seale fuera amarrado a su silla y le cubrieran la boca con cinta adhesiva, un acto que fue criticado incluso por el fiscal Schultz. Finalmente, el caso de Seale fue declarado nulo, y su juicio se realizó por separado.
Durante el proceso, se reveló que los manifestantes habían solicitado los permisos necesarios para sus protestas, pero estos les fueron negados por el gobierno de Chicago. Ramsey Clark, exfiscal general de los Estados Unidos, testificó que una investigación había concluido que los enfrentamientos violentos fueron provocados por el exceso de fuerza de la policía, no por los acusados. Sin embargo, el juez Hoffman no permitió que el jurado escuchara este testimonio.




En su declaración final, Abbie Hoffman ofreció respuestas memorables sobre su oposición al gobierno. Por su parte, Tom Hayden cerró el juicio leyendo los nombres de 4,752 soldados estadounidenses fallecidos durante el tiempo que duró el proceso judicial, desafiando las instrucciones del juez de no incluir contenido político en su discurso.
La película concluye con una serie de datos históricos: los acusados, excepto Lee Weiner y John Froines, fueron declarados culpables de incitación a disturbios y sentenciados a cinco años de prisión. No obstante, dos años después, el Tribunal de Apelaciones del Séptimo Circuito revocó el veredicto y ordenó un nuevo juicio, aunque el fiscal general se negó a iniciarlo.

El juicio de los 7 de Chicago recibió elogios de la crítica y obtuvo seis nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película, Mejor Actor de Reparto (Sacha Baron Cohen), Mejor Guion Original, Mejor Canción Original, Mejor Fotografía y Mejor Montaje.
Esta historia había sido igualmente de interés para el director de cine Jeremy Kagan, en 1987 quien escribió también el guion, basándose en la obra de teatro: The Chicago Conspiracy Trial (El juicio por conspiración en Chicago) de Ron Sossi y Frank Condon. La película con el nombre de Conspiracy: the trial of the Chicago 8 (Conspiración: el juicio de los 8 de Chicago) está basada en gran medida en las transcripciones de los procedimientos judiciales. El elenco de esta cinta, estaba integrado principalmente por Elliott Gould como Leonard Weinglass, Robert Loggia como William Kunstler, Peter Boyle como David Dellinger, Michael Lembeck como Abbie Hoffman y Carl Lumbly como Bobby Seale, entre otros.
Historia real
1968: un año convulso en Estados Unidos
El año 1968 marcó uno de los periodos más agitados en la historia de Estados Unidos. En abril, el asesinato de Martin Luther King Jr., líder del movimiento por los derechos civiles, sacudió al país, y en junio, el senador Robert Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy, fue asesinado durante su campaña presidencial. Paralelamente, la prolongación de la guerra de Vietnam y el aumento de las tropas estadounidenses alimentaban un creciente descontento social que se manifestaba en una serie de protestas y manifestaciones en todo el país.





En agosto, del 26 al 29, se celebró en Chicago la 35ª Convención Nacional Demócrata, donde se oficializó la candidatura presidencial de Hubert Humphrey. Diversas organizaciones pacifistas decidieron trasladarse a Chicago para protestar contra la guerra de Vietnam. Sin embargo, el alcalde de Chicago, Richard Daley, ordenó prohibir cualquier concentración, incluyendo un festival musical denominado Festival por la Vida. Para mantener el orden, desplegó un imponente operativo de seguridad que incluyó 12,000 policías, 7,500 soldados, 7,500 efectivos de la Guardia Nacional y 1,000 agentes secretos.
Los grupos de manifestantes
Entre las principales organizaciones que participaron en las protestas estaban:
• Estudiantes por una Sociedad Democrática (Students for a Democratic Society, SDS), liderados por Tom Hayden y Rennie Davis.
• El Partido Internacional de la Juventud (Youth International Party, Yippies), encabezado por Abbie Hoffman y Jerry Rubin, quienes planearon el Festival por la Vida.
• La Movilización para Terminar la Guerra en Vietnam (The Mobilization to End the War in Vietnam, MOBE), liderada por David Dellinger.
• Lee Weiner y John Froines, activistas independientes que llegaron a Chicago por separado.
• Bobby Seale, presidente del Partido de las Panteras Negras, quien viajó a Chicago para sustituir al activista Eldridge Cleaver en un discurso. Aunque Seale no tenía relación con los otros grupos, fue arrestado e incluido en el proceso judicial, que inicialmente fue conocido como el juicio de los Chicago 8.
A pesar de que se les negaron los permisos para las manifestaciones y el festival, los grupos pacifistas decidieron marchar. Sin embargo, tras dos días de protestas pacíficas, la policía recurrió a una violencia desmedida, utilizando porras y gas lacrimógeno para reprimir a los manifestantes. El saldo fue más de 600 personas arrestadas y un número indeterminado de heridos.
El juicio y sus implicaciones
En ese momento, la administración de Lyndon B. Johnson, a través del fiscal general Ramsey Clark, decidió no presentar cargos, ya que concluyó que la policía había provocado los disturbios. Sin embargo, tras la llegada de Richard Nixon a la presidencia en enero de 1969, el nuevo fiscal general, John Mitchell, revirtió esta decisión, buscando dar un “escarmiento” a los movimientos de protesta. Mitchell fue posteriormente implicado en el escándalo Watergate.
El juicio comenzó en septiembre de 1969 y se prolongó hasta febrero de 1970. Los acusados enfrentaban cargos de conspiración por cruzar fronteras estatales con el fin de incitar disturbios, un delito que conllevaba penas de hasta 10 años de prisión.
El juez del caso, Julius Hoffman, de 73 años, fue ampliamente criticado por su parcialidad, racismo y comportamiento arbitrario, que convirtió el proceso en una pesadilla para los acusados y sus abogados defensores, William Kunstler y Leonard Weinglass. Particularmente grave fue el caso de Bobby Seale, quien no contó con su abogado debido a problemas de salud y tampoco se le permitió defenderse a sí mismo. Tras sus protestas reiteradas, el juez ordenó que fuera amordazado y atado a su silla, lo que generó indignación entre los presentes y llevó a que su caso fuera declarado nulo.
El juicio ganó notoriedad pública por las actitudes desafiantes de Abbie Hoffman y Jerry Rubin, quienes aprovecharon la cobertura mediática para expresar sus ideas antisistema. En un acto simbólico, se presentaron al tribunal vistiendo togas de jueces, que debajo escondían uniformes de policía.
El desenlace
El juicio concluyó en febrero de 1970. Aunque los cargos de conspiración fueron desestimados, cinco de los acusados (Hayden, Davis, Hoffman, Rubin y Dellinger) fueron declarados culpables de cruzar fronteras estatales para incitar disturbios y condenados a cinco años de prisión y multas de $5,000. Lee Weiner y John Froines fueron absueltos de todos los cargos.
En 1972, el Tribunal de Apelaciones del Séptimo Circuito revocó las condenas debido a la parcialidad del juez y otras irregularidades, incluyendo la vigilancia del FBI a los abogados defensores.
El legado de los Chicago 7
El caso dejó una huella profunda en el activismo estadounidense y marcó a sus protagonistas:
• Bobby Seale continuó su activismo por los derechos civiles. En 1972, su condena por desacato fue anulada. Posteriormente escribió su autobiografía A Lonely Rage y se postuló como alcalde de Oakland, California.
• Tom Hayden se convirtió en legislador en California, promoviendo políticas ambientales y derechos civiles. Fue esposo de la actriz y activista Jane Fonda.
• Abbie Hoffman publicó Steal This Book y siguió siendo una figura contracultural hasta su suicidio en 1989.
• Jerry Rubin abandonó el activismo para convertirse en empresario y defensor de estilos de vida saludables.
• Rennie Davis abrazó movimientos de espiritualidad y meditación, aunque siguió involucrado en causas sociales.
• David Dellinger mantuvo su activismo pacifista hasta su muerte en 2004.
• Lee Weiner y John Froines se dedicaron a la educación y el activismo social en distintas áreas.
Este juicio no solo evidenció las divisiones sociales de la época, sino que también se convirtió en un símbolo de resistencia y de lucha por la libertad de expresión en tiempos de represión política.
Referencias:
https://www.filmaffinity.com/es/film389985.html
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/juicio-a-siete-chicago_15788

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