LA VOZ DORMIDA

LA VOZ DORMIDA

LA HISTORIA DE LA PENÉLOPE A FINALES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

«Adiós, amor mío, no me llores, volveré
Antes que de los sauces caigan las hojas…
Piensa en mí, volveré por ti…»

Penélope, Joan Manuel Serrat

La Voz Dormida, película dirigida por Benito Zambrano, guionista y director español, con un guión del mismo Zambrano e Ignacio del Moral se estrena en 2011. La historia trata sobre Pepita Patiño, quien a los 19 años deja su pueblo en Córdoba para ir a Madrid en donde está su hermana Hortensia presa y además embarazada. Durante sus visitas a su hermana, conoce a Paulino, un valenciano de familia burguesa, que sigue luchando en las montañas de la sierra de Madrid junto a Felipe, el marido de Hortensia. Pepita también trata de que el hijo de su hermana que está por nacer, le sea entregado a ella, rogando a las autoridades que no lo den en adopción o lo envíen a un orfanato. Su relación con Paulino, la lleva a servir de mensajera dentro de la guerrilla. Esta es una historia sobre amor y miedo.

La película es protagonizada por María León como Pepita e Inma Cuesta como Hortensia, llevándose varios premios, entre ellos, tres de los nueve Goya (2011) a los que estuvo nominada (mejor director, mejor actriz revelación y mejor canción original). María León, dedicó su premio a Pepita Patiño y a “todas las Pepitas del mundo, por ser mujeres valientes, generosas, que han conseguido y han aprendido a perdonar, pero no olvidan”.

Dulce Chacón, escritora española, tardó cuatro años para reunir material y publicar en 2002 la novela La Voz Dormida, dicho material consistió en una serie de entrevistas, por toda España, de mujeres que sufrieron la terrible represión del franquismo al terminar la Guerra Civil. La novela, recibió el premio Libro del Año 2003, concedido por el Gremio de Libreros de Madrid.

Desgraciadamente, este éxito no pudo ser presenciado por la escritora de la novela, Dulce Chacón, ya que murió en 2003, víctima de un cáncer de páncreas.

Las historias reales en las que se basó la escritora, fueron en algunos aspectos cambiadas en cuanto a nombres y desarrollo de hechos. La misma historia de Josefa Patiño, fue ligeramente cambiada, Pepita no tuvo una hermana, sin embargo la historia de Hortensia (su hermana en la película) si es real y se habla de ella en la segunda parte de la novela. A meses de terminar la Guerra Civil en el país (1940), Pepita cuenta con 19 años, visita a un tío encarcelado en Córdoba, su ciudad natal, y ahí conoce a Jaime Cuello, miembro del PCE (Partido Comunista de España) y condenado a 20 años de prisión, cuando Pepita lo conoce Jaime tiene ya 6 años preso. Tras ser favorecido por un indulto, Pepita y Jaime vivieron seis meses de una relación “normal”, hasta que éste volvió a ser encarcelado y condenado a otros 20 años, esta vez sin derecho a indulto, después de 36 días de tortura lo mandan a Burgos. Jaime Cuello, se había unido al maquis (conjunto de movimientos guerrilleros antifascistas de resistencia surgidos durante la guerra civil) y, al ser encarcelado, Pepita se dedica a servir de enlace, pasando mensajes y devolviendo órdenes escritas en papel de fumar, temiendo siempre ser sorprendida y fusilada.

Hasta 1960, la relación de Pepita y Jaime se limitaba a una visita anual en Burgos, prisión a la que había sido trasladado. Durante esos años, Pepita siguió sirviendo de enlace entre Jaime y el maquis, que seguía activo. En ese año, se concedió un indulto general con motivo de la muerte del Papa Juan XXIII y Cuello salió definitivamente de la cárcel con 45 años y el cuerpo lleno de cicatrices dejadas por las golpizas y torturas en tantos años de prisión, torturas a las que se vio sometido por el simple hecho de pertenecer al PCE.

Al verse libre, Jaime decidió pedir a Pepita que se casaran. Esto lo hicieron gracias a un sacerdote que tuvo consideración de su situación, después de varios intentos por hacerlo, intentos en que los capellanes le pedían a Jaime que renegara de sus ideas comunistas.

Tuvieron un poco más de una década de vida en común, no tuvieron hijos y en 1976, Jaime muere de cáncer sin tener la oportunidad de ver llegar la democracia en España.

Dulce Chacón, después de dedicar a Pepita Patiño y a todas las personas que había entrevistado para poder realizar su novela, escribe en la parte de créditos de su novela:

“Gran parte de esta novela se la debo a una cordobesa de ojos azulísimos. A Pepita, que sigue siendo hermosísima. Y a Jaime, que murió junto a ella el día 29 de abril de 1976 en Córdoba, poco antes de que la policía se presentara a buscarlo, como todos los años para evitar que se sumara a la manifestación del 1° de Mayo. Pasen, y llévenselo, les dijo Pepita, y los condujo ante el cadáver de Jaime.”

María León e Inma Cuesta, actrices de la película La Voz Dormida, pudieron entablar amistad con Pepita, cuando fueron a visitarla a Córdoba poco antes del estreno, Pepita les comentó que no había visto ni vería la película: “No quiero sufrir más”.

Para Pepita Patiño, todo lo que hizo por Jaime Cuello «Fue por amor, no por política. Por amor a Jaime me quedé sin juventud y me volvería a quedar las veces que hiciera falta».

Finalmente, en agosto de 2015, muere a los 93 años Pepita Patiño, después de una larga enfermedad.

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