El Pianista

El Pianista o La Verdadera Historia de Wladyslaw Szpilman

Adrien Brody, El Pianista

“¿Cómo se llora a seis millones de muertos? ¿Cuántas velas se encienden? ¿Cuántas plegarias se oran? ¿Sabemos cómo recordar a las victimas, su soledad, su impotencia? Nos dejaron sin dejar rastro, y nosotros somos ese rastro. Contamos estas historias porque sabemos que no escuchar ni desear saber, lleva a la indiferencia, y la indiferencia nunca es una respuesta.” Elie Wiesel-

En 2002 bajo la dirección del director polaco, Roman Polanki, se realiza la película El Pianista, el guión de la misma está inspirado en las memorias de Wladyslw Szpilman, un reconocido músico polaco sobreviviente del holocausto judío.

En 1946 Szpilman escribió sus memorias junto con el escritor polaco, Jerzy Waldorff. La primera versión de este libro se publicó en Polonia, titulado Śmierć miasta, «Muerte de una ciudad«, pero enseguida fue retirado de la circulación por las nuevas autoridades comunistas polacas.

En 1998, el hijo de Szpilman, Andrzej Szpilman, publicó las memorias de su padre, primero en alemán bajo el título de «Das wunderbare Überleben», La milagrosa supervivencia y luego en inglés llevando como título The pianist of the Warsaw ghetto, «El pianista del ghetto de Varsovia».

La película fue galardonada con la Palma de Oro en 2002, en el Festival Internacional de Cannes. Fue nominada a 7 premios Oscar siendo ganadora de 3: Mejor director, Mejor actor y Mejor guión adaptado. También se hizo acreedora a 7 premios César, del cine francés, y dos BAFTA a Mejor película y Mejor Dirección.

Argumento

Władysław Szpilman (Adrien Brody) es un pianista polaco de origen judio que trabaja en la radio de Varsovia cuando da comienzo la invasión nazi en Polonia el 1 de septiembre de 1939. Para ese entonces Rusia esta aliada con Alemania  por el pacto Ribbentrop – Mólotov, que termina con el ataque de Alemania en 1941. Después de que la estación de radio donde trabajaba es bombardeada, Szpilman llega a su casa, donde se entera que Reino Unido y Francia le han declarado la guerra a Alemania. Creyendo que la guerra se acabará pronto, él y su familia se alegran por la noticia y la celebran con una gran cena.

Meses después, las condiciones de vida para los judíos en Polonia se han ido deteriorando rápidamente, y se han reducido sus derechos: tienen limitada la cantidad de dinero por familia, deben llevar brazaletes con la estrella de David  para ser identificados y, a finales de 1940, son obligados a trasladarse al Gueto de Varsovia. Ahí se enfrentan al hambre, a las persecuciones y humillaciones que los nazis llevan a cabo, además del miedo a la muerte y las torturas, que siempre están presentes. Después de un tiempo, los judíos son reunidos y deportados al campo de exterminio de Treblinka. En el último minuto, Szpilman es salvado de ese horrible destino por Ithzak Heller, un policía del gueto judío, antiguo amigo de la familia. Separado de sus familiares y seres queridos, Szpilman sobrevive, primero en el gueto como esclavo obrero de unidades de reconstrucción alemanas y posteriormente escondido en el exterior del gueto, confiando en la ayuda de amigos que no son judíos y que todavía lo recordaban.

Jewish civilians ‘forcibly pulled out of dug-outs’ by Germans during the Warsaw Ghetto Uprising, April 19-May 16, 1943. Photo from the World War 2 report of SS officer Jürgen Stroop to Heinrich Himmler. (BSLOC_2013_11_44)

Escondido al exterior del gueto, Szpilman presencia los horrores cometidos por los nazis. De la misma forma es testigo del levantamiento de los judios del Gueto en 1943. Tras una desesperada resistencia, el ejército alemán entra por la fuerza al gueto y elimina a casi todos los rebeldes que quedaban.

Como consecuencia, la ciudad queda virtualmente deshabitada y, en más de una ocasión, Szpilman está al borde de la muerte debido a enfermedades y desnutrición.

Después de un tiempo viviendo bajo estas condiciones, Szpilman y un oficial alemán, el capitán Wilm Hosenfeld, se encuentran. Al enterarse de que había sido pianista, Hosenfeld le lleva hasta un piano y le pide que toque algo. Szpilman ejecuta una desesperada pieza de Chopin y Hosenfeld se compadece de él mostrando admiración tras su interpretación, de manera que no solo no le delata, sino que le esconde en el ático del edificio, y comienza a llevarle comida con regularidad.

Semanas después, los alemanes son forzados a retirarse de Varsovia debido al avance del Ejército Rojo. Hosenfeld  es capturado y enviado a un campo de concentración. Mientras está retenido, le pide a un antiguo prisionero judío que pasaba por allí que contacte a Szpilman para liberarle. Szpilman, que ha retomado su vida de antes tocando en la radio de Varsovia, llega al lugar demasiado tarde, ya que todos los prisioneros de guerra han sido trasladados a destinos desconocidos.

Al final de la película vemos a Szpilman tocando nuevamente en Varsovia.

DATOS CURIOSOS

Para hablar de El Pianista por fuerza se tiene que hablar de su director, Roman Polanski, para Polanski era muy importante hacer una película que hablara sobre el Holocausto ya que él lo vivió directamente.

Roman Polanski nació en Francia, hijo de polacos, a los 3 años se mudan a Polonia porque piensan que estarán más seguros durante la guerra, sin embargo Alemania invade Polonia viviendo ellos ahí y sus padres son llevados a campos de concentración diferentes, Polanski sobrevive al gueto de Cracovia para posteriormente vivir como mendigo, logra sobrevivir haciéndose pasar como hijo católico de varias familias.

SZPILMAN Y HOSENFELD, LA HISTORIA REAL

Wladyslaw Szpilman

Las memorias del músico polaco, recogen las notas y apuntes de lo que fue el gueto de la capital polaca. Relata cómo fueron levantados los muros, cómo en 1942 empezaron los “reasentamientos” hacia Treblinka, donde fue trasladada la familia Szpilman, de lo que el autor se libró casualmente, aunque no volvió a tener noticias de su familia.

Estas memorias relatan cómo sobrevivió a la destrucción de la comunidad judía de Polonia. Se trata de un vivo relato de la vida del gueto y de cómo, sorprendentemente, logró escapar y sobrevivir. 

El libro consta de tres documentos distintos. En primer lugar, el diario de Szpilman, hace un recorrido por el día a día de la construcción del gueto y los intentos de supervivencia del protagonista y su familia. El segundo, reproduce extractos del diario del capitán del Ejército alemán Wilm Hosenfeld, desde enero de 1942 hasta agosto de 1944, que ofrece juicios críticos sobre el totalitarismo nazi y la responsabilidad de todo su pueblo. Szpilman refiere en primera persona, con un lenguaje directo y conciso, lo que vivió: el dolor, el hambre, la enfermedad, la humillación y la muerte. En el relato no hay acusaciones o venganzas, sino una simple descripción de las atrocidades cometidas tanto por alemanes, lituanos y ucranianos, como por policías judíos y polacos.

Unos días después de la rendición de Varsovia, aparecieron folletos alemanes a colgados en la pared de los edificios y en las calles los judíos empezaron a sufrir maltratos. Pronto una serie de decretos fueron creados y aplicados únicamente a los judíos, como entregar sus bienes y objetos de valor a funcionarios alemanes; muy pocas personas entregaron sus bienes a los alemanes, entre ellos la familia de Szpilman que escondieron su dinero en el diapasón del violín, un reloj de oro bajo un macetero, este perteneciente al padre de Szpilman. Todo aquel que fuese judío estaba forzado a portar un brazalete para ser identificados, no podían ocupar bancas del parque y sólo podían andar por la carretera.

En 1941, el músico y su familia fueron trasladados al gueto de Varsovia, donde tuvieron que subsistir a las hambrunas y a las humillaciones de los oficiales nazis. Durante un tiempo Szpilman trabajó en el Café Nowaczesna, un lugar de reunión de nazis y colaboradores. Tras un año de miseria y empobrecimiento, los habitantes del gueto son deportados a campos de exterminio, entre ellos los familiares de Szpilman. Un policía judío del gueto, perteneciente a la resistencia polaca, ayuda al pianista a evitar la deportación y éste huye, siendo acogido por amigos que lo mantienen vivo hasta que el levantamiento del gueto de 1944 hace que los alemanes bombardeen Polonia, destruyendo gran parte de los edificios.

El 17 de noviembre de 1944 en Varsovia, en una casona abandonada que estaba siendo acondicionada para convertirse en el cuartel general de las fuerzas de ocupación, Wilm Hosenfeld encontró a Władysław Szpilman, que se había construido un escondite en la buhardilla. El oficial pidió al pianista probar su condición de músico y Szpilman, con las manos entumecidas, tocó «Nocturne» en Do sostenido menor de Chopin. Le ayudó a mejorar su escondite y le proveyó de comida durante un mes, envuelta en papel de periódico que daba noticias de la pronta caída de Alemania.

En 1945, al término de la guerra, Wladyslaw Szpilman, recuperó su antiguo trabajo en la radio polaca. Dio conciertos como solista, fue integrante de conjuntos de cámara y compuso infinidad de piezas. En 1986 se dedicó completamente a la composición. Falleció en Varsovia en el año 2000. Para el momento de su muerte, Szpilman era uno de los músicos más conocidos y populares de Polonia en la posguerra.

La vida de Szpilman y Hosenfeld estuvieron unidas durante la guerra sin embargo tomaron caminos muy diferentes al término de la misma.

En 1939, Wilm Hosenfeld fue llamado a filas de la Wehrmacht  y tuvo como destino Polonia desde mediados de septiembre para 1940 ascendió a sargento y en 1943 a capitán, su captura junto a su unidad  fue en enero de 1945.

En 1940 fue enviado a Varsovia, donde pasó el resto de la guerra asignado, en su mayor parte, al Wachbataillon 660 (Batallón de guardia), donde ocupó el cargo de oficial de administración y de deportes. En su diario se muestra desencantado ya de los horrores del nazismo, repudiaba los actos brutales contra la población judía polaca y pensaba:

-«¿será que el diablo ha tomado forma humana?»-«Nos hemos llenado de una vergüenza inexpugnable, de una maldición imborrable. No merecemos misericordia, todos somos culpables. Me avergüenzo de caminar por la ciudad [Varsovia], cualquier polaco tiene el derecho de escupirnos en la cara»-

Hosenfeld entabló amistad con numerosos polacos e incluso se esforzó en aprender su lengua. También, como cristiano, acudía a los oficios religiosos y comulgaba, a pesar de que esto estaba prohibido. Sus actos en favor de los polacos comenzaron ya en el otoño de 1939 cuando, en contra del reglamento, permitió que los prisioneros de guerra polacos tuvieran acceso a sus familias e incluso logró la liberación anticipada de uno.

Durante su etapa en Varsovia utilizó su cargo para dar refugio a personas en peligro de ser arrestadas por la Gestapo, con independencia de su procedencia (incluso llegó a dar cobijo a un alemán perseguido). Solía ayudarles consiguiéndoles los papeles adecuados para trabajar en el centro deportivo a su cargo, a veces dándoles empleo bajo nombres falsos.

Hosenfeld fue capturado por los soviéticos en Błonie, una pequeña ciudad a unos 30 kilómetros al oeste de Varsovia, junto con los hombres de la compañía que comandaba. Fue sentenciado a 25 años de trabajos forzados por supuestos crímenes de guerra, acusación sustentada en su pertenencia al Ejército. Fue internado en un campo de concentración soviético: primero fue interrogado duramente en Minsk; tras seis meses de tortura y régimen de aislamiento su salud se quebrantó y sufrió un primer accidente cerebro-vascular.

Sin probarle ningún delito fue condenado a 25 años a un campo de trabajos forzados de reconstrucción en Stalingrado llamado Lager 7056. En varias ocasiones intentó ser deportado a Polonia. A pesar de las numerosas peticiones de liberación en su favor, entre otros por las personas que había salvado, los soviéticos se negaron a admitir que no estaba involucrado en crímenes de guerra. Padeció varios infartos vasculares y cerebrales. Falleció en el campo de concentración soviético de Stalingrado, hemipléjico y agotado, tras un grave y largo deterioro de su salud, el 13 de agosto de 1952, poco antes de las 10 de la noche, por una ruptura de la aorta toráxica. Sin embargo, en octubre de 2007 el presidente de Polonia concedió a Wilm Hosenfeld la Cruz de Comandante de la Orden de Polonia Restituida. (

El hijo de Władysław Szpilman, Andrzej, hizo la solicitud a la institución oficial israelí, constituida en memoria de las víctimas del holocausto, para que se reconociera a Hosenfeld como Justo entre las Naciones, título que se le confiere a los no judíos que arriesgaron su vida por salvar a los mismos. El reconocimiento no estuvo exento de dudas ya que Hosenfeld aparecía en muchos testimonios como un oficial que interrogaba prisioneros. Sin embargo, la lectura de sus diarios personales, cartas y testimonios no dejaron lugar a dudas respecto del noble espíritu que albergaba Hosenfeld.

Dicho reconocimiento se produjo el 25 de noviembre de 2008.

Los hijos de Hosenfeld y Szpilman asistieron a la ceremonia. «Somos conscientes de que éste es el mayor honor con que el Estado de Israel reconoce a los no judíos«, declaró el hijo del capitán alemán, Detlev Hosenfeld. Por su parte, Andrzej Szpilman manifestó entonces que Hosenfeld «ayudó a mucha gente distinta al principio de la guerra, con independencia de su origen, religión o raza«.

Detlev Hosenfeld

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