Amadeus

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Amadeus (1984): cuando el genio musical despierta la envidia

¿Qué pasaría si el mayor talento musical de la historia fuera también el motivo de la peor envidia?
Amadeus, convierte la supuesta rivalidad entre Mozart y Antonio Salieri en un drama brillante sobre el genio, la ambición y la frustración.

Película de 1984, dirigida por Milos Forman y escrita por Peter Shaffer, basada en su propia obra de teatro homónima. La cinta está inspirada parcialmente en hechos reales de la vida de los compositores Wolfgang Amadeus Mozart y Antonio Salieri, aunque toma diversas licencias dramáticas para construir su historia.

El elenco está integrado por Tom Hulce, F. Murray Abraham, Elizabeth Berridge, Simon Callow, Jeffrey Jones, Richard Frank y Kenny Baker, entre otros.

La historia presenta a Antonio Salieri, un respetado músico italiano que ocupa un lugar privilegiado en la corte del emperador José II de Austria. Devoto y completamente entregado a la música, Salieri promete a Dios vivir con humildad y castidad a cambio de conservar su extraordinario talento musical.

Sin embargo, todo cambia en 1781 con la llegada de un joven prodigio: Wolfgang Amadeus Mozart. A partir de ese momento, Salieri se siente desplazado y condenado a ocupar un segundo plano. Lo que más le desconcierta no es únicamente el genio musical de Mozart, sino su personalidad irreverente: un hombre sin refinamiento, impulsivo, burlón, obsceno y dueño de una risa estridente e inolvidable.

Mientras Salieri se consume por la envidia y maquina formas de arruinar la carrera de su rival, Mozart permanece ajeno a las intrigas y continúa asombrando a todos con una genialidad musical fuera de serie, aunque también con sus excentricidades.

Es conveniente aclarar que la película no es históricamente exacta y la rivalidad entre Mozart y Salieri está dramatizada.

En uno de los momentos más memorables de la película, Mozart le dice al emperador:

“Soy solamente un hombre vulgar, pero os aseguro, Vuestra Majestad, que mi música no lo es”.

Por su parte, Salieri se cuestiona:

“¿Por qué Dios habla por medio de la música de Mozart y no a través de la mía? ¿Dónde está la justicia en el mundo?”

Wolfgang Amadeus Mozart: el niño prodigio

Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart nació en Salzburgo —ciudad que entonces formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico— el 27 de enero de 1756.

Desde muy pequeño creció en un entorno favorable para desarrollar sus capacidades musicales. Su padre, Leopold Mozart, fue un destacado músico y pedagogo reconocido en toda Europa por su método para aprender a tocar el violín. Leopold supo identificar rápidamente el talento excepcional de su hijo y procuró las mejores condiciones para cultivarlo.

A los tres años, Wolfgang ya tocaba el clavicordio y, a los cinco, bosquejó sus primeras composiciones. La fama del pequeño prodigio comenzó a extenderse por los círculos aristocráticos de Salzburgo, aunque pronto la ciudad resultó insuficiente para las ambiciones de su padre.

Leopold organizó numerosos viajes musicales por Europa, principalmente a Italia y Francia, donde el joven Mozart asombraba al público no solo por su virtuosismo, sino también por habilidades extraordinarias como improvisar, leer partituras a primera vista, tocar con las teclas cubiertas por un paño o reproducir y escribir piezas musicales después de escucharlas una sola vez.

Durante su adolescencia continuó ofreciendo presentaciones notables que consolidaron su fama. En 1773, con apenas 17 años, Mozart se estableció nuevamente en Salzburgo. Sin embargo, su carácter independiente pronto generó tensiones con el nuevo arzobispo, Hieronymus von Colloredo, de quien dependían tanto él como su padre.

A pesar de ello, aquel fue un periodo de enorme productividad creativa. Mozart compuso obras maestras en prácticamente todos los géneros musicales: música de cámara, sinfónica, vocal y operística.

En 1778 dejó Salzburgo rumbo a Mannheim y posteriormente a París, en busca de mejores oportunidades laborales. Sin embargo, el viaje no resultó como esperaba. Su estancia en la capital francesa fue uno de los momentos más difíciles de su vida: debía esperar durante horas en las antesalas de la aristocracia, recibía escasa remuneración por sus composiciones y, además, sufrió la repentina muerte de su madre.

Desanimado, regresó a Salzburgo, aunque pronto decidió abandonar definitivamente la ciudad debido a sus constantes conflictos con el arzobispo Colloredo. Se instaló en Viena, donde intentó ganarse la vida como concertista, profesor y compositor independiente.

En 1782 estrenó su ópera en alemán El rapto en el serrallo, obra que obtuvo un gran éxito y le valió el reconocimiento del emperador José II. Durante esta etapa, Mozart comenzó a experimentar con nuevas sonoridades y arreglos orquestales más complejos, ampliando notablemente la riqueza instrumental de sus composiciones.

No obstante, en la corte vienesa también existían rivalidades musicales, entre ellas la del compositor italiano Antonio Salieri.

Ese mismo año, Mozart contrajo matrimonio con Constanze Weber, una cantante aficionada a quien describió de manera poco halagadora:

“No es fea, pero tampoco una belleza… no es ingeniosa, pero tiene bastante sentido común”.

La pareja tuvo seis hijos, aunque solo dos sobrevivieron a la infancia: Karl Thomas Mozart (1784-1858) y Franz Xaver Wolfgang Mozart (1791-1844), quien siguió los pasos de su padre en la música.

La vida en Viena parecía prometerle estabilidad. Mozart trabajaba intensamente y estudiaba con dedicación a grandes compositores del periodo barroco, como Johann Sebastian Bach.

Entre 1786 y 1790 atravesó una etapa de extraordinaria creación artística. Compuso sonatas, sinfonías y conciertos para piano y violín, además de un célebre ciclo de óperas realizadas junto al reconocido libretista italiano Lorenzo da Ponte: Las bodas de Fígaro, Don Giovanni y Così fan tutte (Así hacen todas), representadas con éxito en distintos teatros europeos.

Pese a su prestigio artístico, la situación económica de Mozart comenzó a deteriorarse. Los gastos familiares y los tratamientos médicos de su esposa en el balneario de Baden-Baden, Alemania, lo obligaron a solicitar préstamos constantes, agravando aún más sus problemas financieros.

En 1791 recibió el encargo de escribir una misa de réquiem a cambio de un pago considerable. El pedido fue realizado por un misterioso hombre encapuchado cuya identidad permaneció oculta. Más tarde se supo que el verdadero solicitante era el conde Walsegg, quien deseaba utilizar la obra en honor a su esposa fallecida.

El Réquiem se convertiría en una de las composiciones más monumentales de la historia de la música. Escrita para cuatro voces solistas, coro, órgano y orquesta, la obra quedó inconclusa debido a la muerte del compositor y fue terminada por su discípulo y amigo Franz Xaver Süssmayr.

Wolfgang Amadeus Mozart murió el 5 de diciembre de 1791, a los 35 años, a causa de lo que en aquella época se describió como “fiebres miliarias”.

Referencias:

https://www.filmaffinity.com/mx/film491709.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Amadeus

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/wolfgang-amadeus-mozart-gran-genio-musica_17539

https://www.worldhistory.org/trans/es/1-21926/wolfgang-amadeus-mozart

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