Ya tengo a mi hijo! es una película mexicana de 1946, con la dirección de Ismael Rodríguez y un guion del mismo Ismael Rodríguez, Francisco Elías, Carlos González Dueñas y Pedro de Urdimalas.






El reparto lo integró Isabela Corona, Fernando Bohigas, Eduardo Casado, Blanca de Castejón, Vicente Oroná, Carlos Martínez Baena, Miguel Arenas, Joaquín Roche, Jorge Narváez y Rita Valencia.
La historia nos narra que una mujer llamada Gabriela (Isabela Corona) recibe la noticia de parte de su médico de que no podrá tener hijos nunca. Ante esta noticia, primero intenta adoptar, pero sus expectativas no pueden ser cumplidas, ya que ella quiere un niño blanco, rubio y sonrosado, al no poder encontrar a un niño con esas características se obsesiona con la idea de conseguirlo. Se lanza entonces a la calle en busca de un niño como ella lo desea y en esa búsqueda, encuentra a Fernandito Bohigas. El niño se encuentra jugando con varios vecinitos además de sus tres hermanas mayores. Fernandito es hijo de Fernando Bohigas (Eduardo Casado) y Ana María Lomelí (Blanca de Castejón).
Gabriela y su marido tienen en su casa a un adolescente, quien trabaja para ellos haciendo diversos mandados. Ella le miente a este niño para que la ayude a robarse a Fernandito, diciéndole que a ella le robaron a su hijo y que sabe en donde se encuentra. Por otra parte, a su marido y a sus padres les miente también convenciéndoles que una amiga antes de morir, le encargó a su hijo.
Le pide al adolescente que se gane la confianza de los niños, utilizando un pequeño mono del que es dueño. Este proceso les lleva varios días, esperando el momento en que dejen sólo al niño. La oportunidad se presenta y el adolescente se lleva a Fernandito, se lo entrega a Gabriela y salen huyendo en un carro de alquiler.
Inicia entonces la investigación y búsqueda del niño, por parte de la policía. Transcurren 7 meses en los que reciben diversidad de falsas alarmas que desesperan a la policía y llenan de angustia a los padres, incluso van tras la pista de unos gitanos de quien se sospecha que se llevan a niños para ponerlos a pedir limosna. Sin embargo, ésta como otras muchas pistas, resulta falsa. Al cabo del tiempo, el esposo de Gabriela, empieza a dudar de la versión de ella y piensa que ese niño puede ser el niño secuestrado. Confronta a su mujer y primero intenta negarlo, sin embargo, termina por aceptar que, si es el niño robado, pero lo amenaza con que si la denuncia, ella mataría al niño y a ella misma, por lo que el esposo sigue encubriéndola.
Pensando que igual que su esposo habría otras personas que sospecharan de ella, envía una carta a la madre del niño, en la que le dice que accidentalmente ella lo atropelló y lo mató, por lo que trata de convencerla de que ya no busque más a su hijo.
Sin embargo, pensando que con esta carta ya no podrían seguir buscando al niño, se produce el efecto contrario: la policía sigue la pista y da con la casa de los padres de Gabriela, donde se encuentran ellos de visita con el niño. Con la policía, llega el padre de Fernandito, y este al verlo corre hacia él, lo que deja sin lugar a dudas que es el niño robado.
La mujer es detenida y enviada a la cárcel, pero antes de eso, se realiza un encuentro con la madre del niño y esta le otorga el perdón por la angustia que le causó por la desaparición de su hijo.
Esta película trató de llevar un mensaje de que los padres debían cuidar a sus hijos, ya que en la época (mediados de los años 40), se había dado un aumento en el robo de niños, por lo que recibió una gran publicidad.
El Secuestro del Niño Bohigas
A mediados de los años 40, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se dio un aumento de secuestros de niños en la Ciudad de México. Había dos líneas de investigación para este crimen: la primera, la existencia de grupos criminales que se llevaban a los niños para obligarlos a pedir limosna o vender en la calle; y la segunda, una mafia internacional que robaba a los niños mexicanos para llevarlos a Estados Unidos y darlos en adopción a viudas que había dejado la guerra.
En este clima de inseguridad, una mañana del 4 de octubre de 1945, Benjamín, un adolescente de 12 años, llegó a la calle de Liverpool 88 en la Colonia Juárez, a donde salía a jugar el niño Fernando Bohigas Lomelí de dos años y medio de edad. Era algo que él llevaba haciendo durante varios días para ganarse la confianza de los niños que jugaban con Fernandito y de su madre, Ana María Lomelí. Su padre, un exitoso comerciante ferretero Fernando Bohigas se encontraba trabajando en el momento del robo del niño. La familia la integraban 5 hijos más.
Benjamín en un momento de distracción de la madre, carga al niño y corre con él, para subir a un taxi en el que le esperaba María Elena Rivera Quiroga, mujer de 29 años, quien había convencido a Benjamín de que le ayudara a llevarse al niño Bohigas, esta mujer estaba casada con Carlos Martínez Maldonado, de 36 años y quien trabajaba en una fábrica de camas metálicas. Su matrimonio no pasaba por un buen momento, ya que les habían dado la noticia de que no podían tener hijos.
Al recibir esa mala noticia, María Elena intentó iniciar un proceso de adopción, pero ante las trabas burocráticas y el dinero que se requería, desistió. Por lo que pensó que la solución a su problema sería llevarse a un niño que le gustara.
Cuando tuvo al niño Bohigas, se vio obligada a mentir a sus padres y a su marido diciéndoles que una amiga que había enfermado y muerto posteriormente, le había encargado que se ocupara de su hijo. El niño fue registrado con el nombre de Eugenio Augusto y fue escondido por siete meses tanto en la casa de María Elena como en la casa de sus padres.
Ante la denuncia de los padres de Fernandito, el caso fue asignado al detective del Servicio Secreto, Jesús Galindo Vázquez, en este caso los padres contaban con una gran ventaja, ante su buena posición económica, pagaron inserciones a los periódicos y revistas y sobre todo ofrecieron una recompensa de $5,000 pesos a quien ofreciera cualquier información sobre el paradero del niño.
Después de esos largos meses de búsqueda, en abril de 1946, el detective Galindo recibió una llamada anónima de una mujer que vivía en la Colonia Moctezuma, en la Ciudad de México y que había visto al niño secuestrado que aparecía en periódicos y revistas. Por lo que Galindo se dedica unos días a vigilar a la familia de ese domicilio y se da cuenta que están a punto de salir a Puebla, de donde era originaria María Elena, tratando de escapar de las sospechas de que estaba siendo objeto por parte de los vecinos.
Cuando están a punto de irse, Galindo llega a una tienda cercana al domicilio vigilado junto con el padre de Fernandito, quien al verlo corre a sus brazos llamándolo papá, por lo que no queda duda de que es el niño secuestrado.
Carlos Martínez y el adolescente que se llevó al niño tuvieron una corta pena como cómplices, sin embargo, María Elena fue condenada a más de diez años de prisión, pero su pena fue disminuida debido al perdón otorgado por la madre del niño Bohigas. Fue enviada a Lecumberri y después de cumplir 11 años salió libre. Irónicamente durante su reclusión dio a luz a dos niñas. A pocos años después de su liberación y durante una pelea con su marido fue baleada por este y en consecuencia fue enviado a prisión.
El secuestro del niño Bohigas no fue el primero de la época, durante años se denunciaron decenas de desapariciones infantiles, sin embargo, este caso fue el que tuvo más exposición pública y mediática: generó numerosas notas periodísticas, entrevistas y fotos.
Entre lo más relevante que surgió, fue la película ¡Ya tengo a mi hijo!, tres meses después de que el niño apareció, dirigida por Ismael Rodríguez, la cual cuenta con el dato curioso e increíble de que el niño que aparecía en la película, era el mismo Fernandito Bohigas de 2 años y medio de edad; y un libro-reportaje del periodista Rafael Pérez Martin del Campo: El secuestro del niño Bohigas: un reportaje sobre el caso más sensacional del año (1946).
La chica de nieve (libro, 2020). Javier Castillo
A pesar de que el libro de Javier Castillo no está inspirado en hechos reales y mucho menos en el Caso del niño Bohigas, su obra «La Chica de Nieve» tiene muchas similitudes con el mimo, toda la situación del porqué Kiera es secuestrada y cómo ésto trae ciertas complicidades increibles de creer, y también en lugar de recibir una carta, el matrimonio Templeton recibes cintas videotape, todo eso es parte de la historia real sucedida en México en los años 40.
La Chica de Nieve, serie de 2023, se basa en el librp de Javier Castillo, la serie recrea la historia en España, en Málaga, en el año 2010, durante la cabalgata de los Reyes Magos, el momento más mágico del año se torna en pesadilla para la familia Martín cuando su hija Amaya desaparece entre la multitud. Miren (Milena Smit), una joven periodista en prácticas, comienza entonces una investigación paralela a la de la inspectora Millán (Aixa Villagrán), que despertará un suceso de su pasado que habría deseado olvidar. Con la ayuda de un colega periodista, Eduardo (José Coronado), Miren se empeñará en encontrar a la niña.
Referencias:
https://latam.casadellibro.com/libro-la-chica-de-nieve/9788491292661/11224683











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