Arráncame la Vida

Arráncame la Vida

Segunda Parte: El Rojo

Ángeles Mastretta, autora de la novela Arráncame la Vida, nació en Puebla en 1949, (se dice que de ahí nació el detalle de que sus protagonistas se conocieron en Puebla y no en Veracruz, como realmente fue). Su padre Carlos Mastretta fue hijo de un cónsul italiano que llegó a México en 1910. En este país conoció y se casó con Ángeles Guzmán Ramos. Ángeles tiene 3 hermanos y entre ellos se encontraba Catalina, de quien toma el nombre para la protagonista de su novela. Según algunos testigos, los detalles de la novela de Arráncame la Vida, fueron contados por la abuela de Ángeles Mastretta.

La novela de Ángeles Mastretta se basa en la vida personal de Maximino Ávila Camacho, vida tan caótica como sus actividades políticas.  Maximino se casó por primera vez con Natalia Binder en 1916 con quien tuvo tres hijos: Luis Manuel, Guadalupe y Maximino.

Su segunda esposa fué Bárbara Margarita Richardi Romagnoli, con quien se casó en 1930, y en quien está inspirada la protagonista de la novela de Mastretta (Catalina Guzman). Con ella, Maximino tuvo dos hijos: Gloria y Maximino Eulogio. Gloria se casó con Hugo Olvera Villafaña quien era torero y utilizaba el nombre de Juan Cañedo.

Maximino, mantuvo relaciones sin casarse con Felipa Cazasa con quien tuvo tres hijas: Hilda, Heldiza y Adriana. Hilda se casó con Romulo O´Farrill Jr., hijo de Rómulo O´Farrill quien fuera fundador de medios de comunicación, filántropo, empresario del ramo automotriz además de un gran deportista. Adriana por su parte tuvo dos matrimonios y del segundo tuvo a Juan Rafael Moro Ávila quien fue acusado junto con José Zorrilla Pérez, del asesinato del periodista Manuel Buendía.

Nieto de Maximino Ávila Camacho

Maximino Ávila Camacho también sostuvo relaciones con la cantante española Conchita Martínez, con la que tuvo una hija llamada Pastora. De Conchita Martínez se decía que era casada y que al reclamar el marido la arbitrariedad del general, este le mandó propinar una golpiza y lo expulsó del país.

Otra relación amorosa del general fue con María Pérez Cleofas con quien procreó una hija, Edna Eufrosina.

También vivió un romance con Olga López, con quien tuvo dos hijos: Antonieta y Manuel Avila Camacho López, quien por cierto fue por muchos años periodista de espectáculos.

Otra mujer con la que se relacionó fue Celia Sánchez, con quien tuvo un hijo, Eulogio.

La hija mayor de Maximino, Alicia Antonieta Ávila, ya adolescente vivió con Margarita Richardi (incluso hay quien le atribuye el apellido Richardi), se casó con Justino Félix Fernández, uno de cuyos hijos, Manuel Fernández Ávila, tuvo a Rodrigo Fernández Chedraui, quien junto con el historiador Arturo Olmedo Díaz escribió en 2008 el libro «Vivir de pie: el tiempo de Don Maximino», en el que por cierto, al fin bisnieto del general y al cual no conoció, da una versión de un buen hombre que no concuerda con la cantidad de bibliografía que ofrece una versión muy negativa en todos los aspectos de este personaje.

Maximino tuvo negocios junto con William O. Jenkins, quien aparte de muchas inversiones, estaba en el negocio del cine y Maximino entró en lo que fuera la Operadora de Teatros y la Cadena de Oro, donde se albergaban los cines del Estado de Puebla, lo que lo llevó a sentir que podía disponer de cualquier actriz o cantante que fuera de su agrado. Uno de los casos más conocidos fue el de María Antonieta Pons esposa del director de cine Juan Orol. Además, se habló de una relación con la actriz y cantante Sofía Álvarez a quien le regaló cuando terminó su relación, una gasolinera en la colonia Narvarte.

Maximino Ávila Camacho fue un hombre de extravagancias. Y pensando que él podría ser el próximo presidente de la república, después del sexenio de su hermano, se mandó construir una residencia extraordinaria en la Ciudad de México, entre 1942 y 1944, construcción que ocupaba una manzana en Avenida Rocafuerte (ahora Homero,) entre las calles Calderón de la Barca y Edgar Allan Poe. La casa se inauguró a finales de 1944, pero Ávila Camacho ya no la pudo ocupar ya que murió en 1945.

La casa fue adquirida por el notario Antonio Jauregui y 10 años después fue ocupada por su hijo también notario, Antonio Jauregui Jr. Al poco tiempo fue vendida al licenciado Raúl López Sánchez, quien había sido anteriormente gobernador de Coahuila (1948-1951) y Secretario de Marina, en el sexenio de Miguel Alemán. En 1961, la mansión fue escogida por el gran cineasta español Luis Buñuel para filmar en ella la película El ángel exterminador.

A finales de los 60 al morir el licenciado López, la viuda dividió y vendió en lotes el jardín para construir casas y departamentos. Desde entonces la propiedad tuvo diferentes dueños: fue una productora de cine, fueron oficinas de Ives Rocher y además el centro de capacitación de la compañía de seguros Metlife. Incluso fue escenario de otra película, en 1983, El juego del halcón (The falcon and the snowman) con Sean Penn y Timothy Hutton, en la que aparece como embajada de la URSS.

Sean Penn y Timothy Hutton

La casa durante todos esos años se había visto sometida a algunas modificaciones, pero estas no habían afectado mucho su estructura original. Sin embargo, a partir de 2016, año en que Metlife, vende la propiedad a un grupo de inversionistas, esta  ha sufrido una gran transformación dejando muy poco o casi nada de su majestuosidad original.

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