La Reina de la Noche

La Reina de la Noche

Biografía Imaginaria de Lucha Reyes

Yo soy el amor, el amor, el amor

«Y el ángel se acerca, me besa,

¡y es el beso de la muerte!

Mi cuerpo es de moribunda.

Conque tómalo.

¡Yo soy una cosa muerta!

La Mamma morta, aria de la opera de andre chenier de umberto giordano

Película estrenada en 1994, dirigida por Arturo Ripstein, con un guion de Paz Alicia Garciadiego, el cual se basa sólo en algunos aspectos biográficos de la cantante folclórica Lucha Reyes, por lo que está considerada como una biografía imaginaria. Protagonizada por Patricia Reyes Spíndola, Alberto Estrella, Blanca Guerra, Ana Ofelia Murguía, Arturo Alegro, Marta Aura, Roberto Sosa, Juan Carlos Colombo y Guillermo Gil, entre otros.

La historia gira alrededor de la tormentosa relación de la cantante mexicana Lucha Reyes con su madre y de una vida marcada por la soledad y el alcohol. La cantante fue incapaz de encontrar la felicidad a pesar de contar con una personalidad arrolladora, una extraordinaria voz y gran fama. La historia empieza a finales de los años 30, cuando Lucha ya era famosa como cancionera y actriz. Su carrera la lleva a Alemania donde debido a un incidente con los nazis en Berlín, se ve obligada a volver a México e intenta reanudar su carrera, pero el alcohol, su decadencia física y sus cambios de humor tan violentos, la llevan a su final como artista y como persona. El final con la mamma morta de Umberto Giordano no puede ser más trágico, un excelente cierre de Ripstein, donde la madre da su vida para proteger a su hija.

La película obtuvo buenas críticas y fue nominada a varios Arieles, ganando entre ellos: Mejor Actriz para Patricia Reyes Spíndola, Mejor Coactuación Femenina para Ana Ofelia Murguía y Mejor Canción para Lucía Álvarez y Paz Alicia Garciadiego.

Una cosa es segura, la sordidez de Ripstein y su plano secuencia, logra hacer que el espectador sienta que está ahí, tal vez se quiera ir o decida quedarse para ser parte del desenlace, seguramente trágico, por lo que Ripstein puede gustar o molestar al espectador, pero nunca será indiferente.

La vida de Lucha Reyes ha inspirado también el libro Me llaman la tequilera (1997) de la escritora y música Alma Velasco, el cual mantiene una estructura narrativa a tres voces: la primera es de la cantante quien en primera persona ofrece su perspectiva ante los acontecimientos de su vida, la segunda, es la de un narrador que habla sobre la historia personal de Reyes y la tercera traza una crónica política y cultural sobre la historia del México posrevolucionario. Y de este texto, la dramaturga Ximena Escalante creó la obra de teatro La Tequilera, representada por primera vez en 2017.

María de la Luz Flores Aceves, mejor conocida como Lucha Reyes nació en Guadalajara, Jalisco el 23 de mayo de 1906. Lucha creció con un padre desaparecido, lo que parece fue la razón de una mala relación con su madre, Victoria Aceves. Cuando su madre se volvió a casar, tomó el apellido Reyes de su padrastro.

La escritora, Alma Velasco, refiere que la relación entre Victoria y Maria de la Luz fue distante y violenta, la madre era alcohólica, vivía en la calle y nunca mostró gestos cariñosos hacia su hija (todo esto se muestra en la película de una forma en la que sólo Ripstein podía hacerlo, las escenas donde se refleja esta relación, no tiene exceso de diálogos pero con las pocas líneas y un gran trabajo actoral, el público entiende la relación entre ellas).

Sus inicios como cantante fueron a los 13 años en carpas, donde llegaría a alternar con figuras cómicas como Amelia Wilhelmy, José Limón y los Hermanos Acevedo.

En 1920 viaja a Estados Unidos para estudiar canto de manera profesional. Pero lo que hizo finalmente fue una gira por el país y donde por cierto conoció al que sería su esposo el periodista Gabriel Navarro con quien concibió un hijo, pero desafortunadamente Lucha lo perdió. Lo que parece llevó a su esposo a iniciar el maltrato hacia ella y lo que más tarde los condujo a la separación.

A su regreso, forma parte del trio Reyes-Asencio, pero debido a sus problemas de alcoholismo las Asencio la sustituyen por una cantante soprano con una tesitura similar a la de Lucha Reyes.

En 1927, siendo parte del Cuarteto Anáhuac, Lucha viajó a Europa presentándose en diversos países y es en Berlín donde después de grabar un primer disco, sufrió las bajas temperaturas del lugar, provocándole una terrible enfermedad que la dejó afónica lo que le impidió seguir grabando y cumplir con las presentaciones pendientes. Lucha regresa a México, sin dinero, sin voz y con una grave depresión, después de un año, se recupera de su afonía y comienza una nueva etapa en su carrera, Se presenta en la radio, en los principales teatros del país y graba discos con canciones de los principales compositores del momento: Alberto Domínguez, Pepe Guízar, Agustín Lara y Joaquín Pardavé, entre otros, siendo de las más reconocidas: Caminito de Contreras, La tequilera, Ay Jalisco no te rajes. El herradero.

Además de su talento como cantante, Lucha Reyes fue solicitada por diversos productores de cine y fue incluida en los filmes: Canción del alma (1937) con Rafael Falcon y Vilma Vidal, La tierra del mariachi (1938) al lado de Raúl de Anda y Consuelo Frank, Con los dorados de Villa (1939) estelarizada por Domingo Soler y Pedro Armendáriz, El zorro de Jalisco (1940) con Pedro Armendáriz y Emilio Fernández, Ay Jalisco no te rajes (1941) con Jorge Negrete y Gloria Marín.

Después de su matrimonio con Gabriel Navarro, Lucha Reyes se casa con el empresario Félix Martín Cervantes, con quien, en un intento por formar una familia, adopta a una niña: María de la Luz Martínez Cervantes. Pero esta relación tampoco duró, en parte, por su creciente afición por el alcohol. Durante un tiempo, sus relaciones fallidas y su vicio la llevaron a sufrir una profunda depresión que, en 1944, la llevó a suicidarse en su casa de la calle Andalucía en la colonia Álamos de la Ciudad de México. Lo que llevó a su hija a vivir con culpa, ya que Lucha la mandó a la farmacia, por lo que la niña de 11 años creyó que eran medicamentos para restablecerse, sin embargo, la cantante tomó 25 pastillas de las 40 con las que contaba el frasco de nembutales, con una botella de tequila y se recostó para descansar.

Lucha Reyes pasó a ser un ícono de la música ranchera con un estilo único que perpetuó su nombre como la precursora de la música vernácula mexicana. Reconocida como la “Reina de la Canción Ranchera”.

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