LA DAMA DE ORO

LA DAMA DE ORO

El Retrato de Adele Bloch-Bauer I de Gustav Klimt

«El arte es una línea alrededor de tus pensamientos»

– Gustav Klimt

La Dama de Oro 2015

María Altmann, una anciana judía asilada en EUA desde finales de los 40, inicia una lucha contra el gobierno austriaco para recuperar 5 obras de Gustav Klimt, perteneciente a su tía Adele Bloch-Bauer I. Maria Altmann tuvo que salir de Viena, junto a su esposo, durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo regresa años después para reclamar las propiedades que los nazis confiscaron a su familia.

María Altmann, anciana judía asilada en EUA desde finales de los 40, inicia una lucha contra el gobierno austriaco para recuperar 5 obras de Gustav Klimt pertenecientes a su familia y concretamente a su tía Adele Bloch-Bauer I. Maria Altmann tuvo que salir de Viena junto a su esposo, durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo regresa años después para reclamar las propiedades que los nazis confiscaron a su familia. Esta empresa la realiza con ayuda de un joven abogado, Eric Randol Shoenberg (Ryan Reynolds), quien trabajaba para una firma de abogados en ese momento, Shoenberg no contaba con experiencia, sin embargo mostró mucha valentía durante todo el largo y difícil proceso. Aunque se había promulgado al Ley de Restitución, parecía imposible que el gobierno austriaco aceptara devolver a sus legítimos dueños los bienes materiales que habían “confiscado” los nazis a los judíos. Sin embargo, a pesar de muchos obstáculos, tanto en Austria como en Estados Unidos, finalmente la razón es otorgada a Maria Altmann y le son devueltos las cinco pinturas propiedad de su familia.

La Dama de Oro es un film británico, estrenado en 2015 bajo la dirección de  Simon Curtis, con guión de Alexi Kaye Campbell y estelarizada por Helen Mirren, Ryan Reynolds, Daniel Brühl, Katie Holmes entre otros.

Esta historia se ha contado también en documentales como: The Rape of Europe (2006) dirigido por Richard Berge, que aborda el saqueo nazi e incluye entre sus datos, material sobre Maria Altman y el cuadro de Adele Bloch-BauerStealing Klimt (2007), que incluye entrevistas con Altmann y otros personajes estrechamente implicados con el caso; y Adele’s Wish (2008), producido por Terrence Turner, que integra entrevistas con Altmann, Schoenberg, y principales expertos de arte alrededor del mundo.

En cuanto a la literatura, la denuncia de Maria Altman llevó a Anne-Marie O´Connor a escribir The Lady in Gold, the Extraordinary Tale of Gustav Klimt’s Masterpiece, Portrait of Adele Bloch-Bauer publicado en 2012, en el que aborda su historia de vida y su batalla para reclamar la colección familiar de Gustav Klimt.

En 2017 se publica la novela de Laurie Lico Albanesees, Belleza dorada, que no solamente trata sobre la vida íntima del pintor y sus amantes, sino que representa un viaje a través de la vida de una mujer que lucha contra un gobierno para recuperar las raíces y las memorias de una familia que lo perdió todo en la primera mitad del Siglo XX.

La Historia Real

La historia de Maria Altmann se conoce en los años 90, cuando Austria se ve presionada a re-examinar su pasado nazi, el Partido Verde austriaco contribuyó a la aprobación de una ley que introducía más transparencia en el, hasta entonces, oscuro proceso para solucionar el asunto de la restitución de las obras de arte confiscadas durante el periodo nazi. Al permitir por primera vez el acceso a los archivos del Ministerio de Cultura, la ley hizo posible que el investigador y periodista austriaco Hubertus Czernin descubriera que, contrariamente a lo que había sido generalmente supuesto, Ferdinand Bloch-Bauer nunca había donado las pinturas al Museo Nacional. Czernin, resultó una pieza importante en el caso y Eric Randol Schoenberg, abogado de Altmann, declaró más tarde que «Hubertus Czernin fue un héroe para mí. Comprometió su vida para exponer verdades no dichas sobre Austria y su pasado Nazi«. Maria Altmann a su vez manifestó «Sin Hubertus, no habría habido nada”.

Al enterarse Maria Altmann del descubrimiento de Czernin, contrata al abogado Eric Randol Schoenberg, quien inició una batalla judicial para que le devolvieran el retrato a su verdadera propietaria. De inicio trato de negociar con el gobierno austriaco la recuperación de los paisajes de Klimt sin embargo las autoridades austriacas no tomaron en serio su propuesta, Altmann y su abogado desistieron de presentar el caso ante los tribunales austriacos.

Maria Altmann y Shoenberg, su abogado

En 2000 presentaron una denuncia ante el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos por el Distrito Central de California acogiéndose a la Ley de Inmunidades de Soberanías Extranjeras (FSIA). El caso llegó al Tribunal Supremo de los Estados Unidos el cual sentenció que Austria no podía abstraerse de esa denuncia(2004). Después de la sentencia, Altmann y Austria acordaron someterse al arbitraje de un grupo de tres jueces austriacos. El 16 de enero de 2006, el grupo de arbitraje determinó que el gobierno de Austria estaba jurídicamente obligado a devolver las obras de arte a Altmann y los demás herederos de la familia y en marzo del mismo año Austria devolvió los cuadros.

Para el momento en que fueron devueltas a su dueña las obras de Gustav Klimt, se calculó que el valor total de las mismas era de 150 millones de dólares. Meses después, posterior a su exhibición en el Museo de Arte del condado de Los Ángeles, Altmann vendió, por medio de una una subasta en casa Christie’s, el Retrato de Adele Bloch-Bauer I. La obra fue comprada en 2006 por Roland S. Lauder, dueño del museo Neue Galerie, en 135 millones de dólares. La cifra fue la más alta alcanzada hasta ese momento por una obra de arte en el mercado.

La modelo del retrato de Gustav Klimt, Adele Bauer, era tía materna de María Altman y estaba casada con Ferdinand Bloch-Bauer un multimillonario dueño de una industria azucarera, lo que les permitió convertirse en mecenas de las artes y a Adele, ser la única modelo pintada en dos ocasiones por Klimt.

La obra cumbre de Klimt, propiedad del matrimonio Bloch-Bauer, que consistía en cinco cuadros (dos de ello retratos de Adele), fue arrebatada a la familia Bloch-Bauer y obligaron a Ferdinand a dejar Viena.

Adele murió víctima de meningitis en 1925, cuando aún el nazismo no existía, pero antes de ello indicó en su testamento que los cuadros de Klimt fueran donados a la Galería Nacional austriaca cuando él muriera. Sin embargo, al salir Ferdinand de Austria las pinturas fueron confiscadas y quedaron en un principio en manos de un abogado nazi. Ferdinand Bloch-Bauer murió el 13 de noviembre de 1945, poco después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, dejando como herederos a un sobrino y dos sobrinas, una de los cuales era Maria Altmann. Para entonces, los cuadros habían pasado a ser propiedad del gobierno austriaco y exhibidos en la Galería Belvedere.

En 1937, Maria se había casado con Fredrick Altmann. Ante la ocupación de Austria, poco tiempo después de su luna de miel, Fredrick fue arrestado y enviado al campo de concentración de Dachau para obligar a su hermano Bernhard Altmann, un fabricante textil, a transferir su exitosa fábrica a los alemanes. Tras su liberación, Fredrick huyó junto a Maria para salvar sus vidas. Se instalaron en Estados Unidos, en Massachusetts, inicialmente, para afianzarse en Los Ángeles, en el barrio de Cheviot Hills.

Maria Altmann se inició, en Estados Unidos, como la representante de la cachemira en California hasta abrir su propia tienda.

 Con una parte del dinero conseguido por la venta de los cuadros se creó la Fundación de la Familia de Maria Altmann que apoya al Museo del Holocausto de Los Ángeles y a otras instituciones públicas y filantrópicas.

María Altmann murió el 7 de febrero de 2011 en su casa en el Cheviot Hills de Los Ángeles, poco antes de cumplir los 95 años.

Retrato de Adele Bloch-Bauer I, es una de las obras maestras de Gustav Klimt, el pintor más reconocido de la llamada Secesión Vienesa, en la secesión, aunque se busca la elegancia, predomina la sobriedad formal, e incluso cierta severidad, en los casos en que se transgrede la sobriedad sale a la luz el expresionismo, en muchos aspectos por su rupturismo la secesión ya es posible incluirla dentro del vanguardismo.

Este movimiento evoluciona con gran rapidez pasando desde el estilo alegórico ilustrativo de la pintura simbólica a un estilo floral hasta el estilo del separatismo.

El movimiento en su afán por experimentar, prefirió de letreros limpios y legibles, figuras planas con simplicidad donde predominaban los modelos geométricos y la construcción modular de los diseños que poseía una sutil cualidad orgánica, además del interés por la fusión del texto, la ilustración, los elementos la unidad.

En la obra, Adele se muestra con una leve sonrisa, su delgada figura está cubierta por un vestido muy saturado en el cual se pueden ver algunos diseños que eran propios del estilo de la secesión. Toda su delgada figura está retratada con gran estilización y sus manos delgadas y largas se abrazan en un gesto de reposo. La combinación entre el vestido y el fondo está dominada completamente por los dorados en un complejo diseño fragmentado con base en figuras geométricas simples. Todo ello es característico en el arte de Klimt durante estos años y podemos así encontrar otros cuadros que mantienen la misma configuración.

La Dama de Oro fue el nombre que le dieron los nazis para evitar referencias con Klimt, el autor.

Retrato de Adele Bloch-Bauer, Gustav Klimt

El copyright de las imágenes y videos pertenece a sus respectivos autores, productoras y/o distribuidoras.

3 respuestas a “LA DAMA DE ORO”

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